En 9 días 9 horas 9 minutos

Desde los confines del vacío donde el silencio parece ley, una voz nos llama, diciendo cosas hace mucho tiempo olvidadas.

Alguna vez quisimos descubrirla, descubrir sus secretos, mas ahora me temo que ella viene hacia aquí y nosotros, tal vez, seamos los descubiertos.

Novela de ciencia ficción · Romeo Grisoni · 2026

El mundo del libro

Con 31 ilustraciones a color

Ilustraciones de Gustavo Acevedo, con la colaboración de Emanuel Diaz Ortiz.

La ciudad en fiesta, con naves sobrevolando una multitud frente a una pantalla gigante

Lámina · pp. 36-37

Todo estaba listo para el gran día; era la celebración para recibir a quien sería el nuevo Almirante Supremo, el líder máximo de la Unión de Países Libres.

p. 40
Una ciudad con edificios colgando al revés y un tren amarillo que la atraviesa

Lámina · pp. 54-55

La Gran Ciudad de Plata estaba al frente, como colosal entrada a un mundo distinto, lleno de edificios y construcciones invertidas. Las paredes estaban ocupadas con construcciones; los techos eran el piso de otros y el piso el techo.

p. 105
Cartel de propaganda: «¿Cuál es tu lugar? Sé un protector de la libertad. ¡Únete!», con una oficial de uniforme rojo haciendo la venia

Lámina · pp. 70-71

Una sala de control con operarios frente a pantallas y un ventanal a los planetas

Lámina · pp. 76-77

—Nada, no se escucha nada —dijo Rana, contemplando a las ondas detenidas en cero. Un silencio absoluto.

p. 75
Cartel de turismo espacial: «¿Por qué aire fresco y no espacio fresco? Vení a bucear por las estrellas»

Lámina · pp. 98-99

Una nave traspasó como flecha montones de estrellas a alta velocidad. Su cápsula, llena de ventanales, dejaba ver a sus pasajeros el gran abismo estelar, mientras eran cómodamente atendidos en sillones de lujo.

p. 100
Un salón inmenso de arcos y columnas doradas, con una multitud vestida de negro

Lámina · pp. 154-155

Con arcos ojivales a lo alto, los ventanales que daban al espacio estaban enmarcados entre grandes columnas doradas. (…) no había oro ni color dorado que valiera para contrarrestar el gris de las personas.

p. 156
Una ciudad vertical de noche, llena de pasarelas, luces y casas colgadas entre torres

Lámina · pp. 188-189

El espacio aéreo por donde andaban estaba lleno de modificaciones clandestinas, como carteles, puentes colgantes, o casitas construidas sobre los puentes que, en un principio, ni siquiera deberían estar ahí.

p. 192
Dos figuras sentadas en una pequeña plataforma suspendida en medio de las estrellas

Lámina · pp. 298-299

Al cruzar, se encontraron con otro mundo: un mar de estrellas sin piso ni pared; no había techo, no había nada.

p. 293
Cartel de propaganda: «La vigilancia estatal también es maternar. Los niños pueden ser libres en un mundo seguro»

Lámina · pp. 400-401

01 / 09

Capítulo 0 · Leé el comienzo

Entre tormentas de arena

Entre tifones de arena, una fortaleza monstruosa se elevaba casi hasta el cielo, como desafiando a la naturaleza, con murallas que parecían tener kilómetros de ancho y quién sabe cuánto de alto, pues uno era incapaz siquiera de ver su cima al final del trayecto. El rojo del regolito marciano era imparable y, como polvareda, nada dejaba ver, azotando los nubarrones una y otra vez contra esa muralla monolítica.

Era el planeta Marte, colonia y último bastión de lo que quedaba de la Coalición Corporativa, un cúmulo de empresas espaciales al borde del colapso financiero.

Se decía que los marcianos nativos estaban hartos de su presencia, sin embargo, con el poder armamentístico que poseían esas empresas, la idea de no agachar la cabeza frente a ellos se veía lejana, casi como un sueño.

En ese tiempo, la humanidad había alcanzado el suficiente avance tecnológico como para jactarse de gobernar a todos los planetas del Sistema Solar. No obstante, a diferencia del pasado colonial, la dificultad ahora no era sobrevivir, sino quién definiría el valor del humano, y cuáles serían los límites de su uso como recurso lucrativo.

Las corporaciones y grandes empresas, negadas a todo acto empático, habían llegado a la cima de la cadena alimenticia, gobernando a cada país y colonia gracias al dominio genético de millones de hombres y mujeres que, como propiedad privada de los laboratorios madre, eran obligados a trabajar para ellos sin recibir pago.

Los distintos mundos del sol, asediados por un estilo de vida cada vez más dependiente de recursos o materias primas del espacio, no tuvieron otra alternativa que arrodillarse ante cualquier exigencia por parte de esas mafias, entidades privadas externas a sus naciones, y se volvieron esclavos de la misma tecnología que pensaron los haría libres.

Del Capítulo 0 de En 9 días 9 horas 9 minutos, páginas 12 a 17.

Novela · Ciencia ficción · 2026

En 9 días 9 horas 9 minutos

En 9 Días, 9 horas y 9 minutos, un objeto no identificado llegara a la Tierra. Todas las naves del primer gobierno del Sol están listas, orbitando en guardia para darle la bienvenida a lo que sea que se les acerca.

“La señal” como le dicen muchos, podría significar el fin de la larga soledad de nuestra especie, como así también su destrucción.

Desde hace mucho tiempo el temporizador viene royendo nuestras cabezas. “En setenta días, cuarenta, treinta, doce, once días”. Se decía que el final nos traería la paz, pero ahora que el caos es total, nos preguntamos si siquiera podremos llegar a ver el número cero con nuestros propios ojos.

Para quiénPara quienes quieren divertirse, a la vez que abrir su mente a las posibilidades.

Conseguilo

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Autor
Romeo Grisoni
Género
Ciencia ficción
Año
2026
Ilustraciones
31 a color, de Gustavo Acevedo, con la colaboración de Emanuel Diaz Ortiz
Editorial
Tinta de Luz
Romeo Grisoni, sentado en un banco, con remera azul sobre fondo negro

Artista, diseñador, electromecánico y terapeuta

Romeo Grisoni

Soy una persona normal a simple vista, aunque nunca encaje en las situaciones básicas de la vida. Siempre me costó fascinarme por lo que a otros gusta, y la imaginación era mi vía de escape a mundos imaginarios que me dieran verdadera impresión.

Realidades distintas, personajes extraños, así como yo, o incluso peor.

Es por esa razón que las historias me encantan, le dan el toque mágico o misterioso a la vida, cuando esta se vuelve predecible o aburrida.

Con el correr de los años y mi mayor madurez, me di con la idea de compartir todo lo que tengo, todo esto que siempre hice para mí mismo, con otros. No fue un camino fácil: traer una historia abstracta, de las nubes al mundo real, es un acto que requiere de bastante constancia. Pero como el proceso siempre fue tan divertido para mí, el volcarle mi amor a cada frase fue como darle de comer a un hijo. Algo enriquecedor, que me llena a mí, y espero llenará el alma de muchas otras personas, ya que la diversión es solo uno de los tantos aspectos de esta fascinante historia.

Lo que viene

La historia no termina acá

quedan muchos misterios y escenas fantásticas que te volarán el coco, así como te digo, y no es broma.

Romeo, al final del libro
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